7. Clases de pruebas

Según su objeto: teniendo en cuenta la relación de identidad o de diversidad que exista entre el hecho percibido por el juez y el hecho objeto de prueba.

1) Prueba directa: el juez llega al conocimiento del hecho por probar de manera directa e inmediata, a través de su propia percepción. (Ej.: inspección judicial). Desde otro punto de vista, prueba directa es aquella que presenta identificación entre el hecho objeto de la prueba con el tema por probar.

2) Prueba indirecta: el juez llega al conocimiento del hecho a través de otro sujeto. El juez percibe el hecho por probar solo por la comunicación o el informe que de la percepción de ese hecho tuvo otra persona. Desde otro punto de vista, prueba indirecta puede ser también la que versa sobre un hecho diferente del que se quiere probar o es tema de prueba, de forma que el segundo es apenas deducido o inducido del primero por medio de una operación lógica del juez.

Según su estructura o naturaleza:

1) Pruebas personales: cuando el hecho a probar puede ser extraído de un sujeto, como por ejemplo el testimonio, la confesión, dictámenes periciales.

2) Pruebas materiales o reales: el hecho a probar puede ser extraído de cosas o documentos, como por ejemplo la documental, incluyendo planos, dibujos, fotos, etc.

Según su finalidad: Tienen en cuenta la carga de la prueba.

1) Pruebas de cargo: cuando la parte ejerce y produce pruebas tendientes a acreditar los hechos que alega como presupuestos de derecho. Su finalidad es satisfacer la carga que pesa sobre ella.

2) Pruebas de descargo: cuando la parte ofrece y produce pruebas tendientes a restar eficacia probatoria a la prueba del adversario.

Según las formalidades exigidas:

1) Pruebas formales: cumplen un rol estrictamente procesal, llevan al juez la convicción de la existencia o inexistencia del hecho aducido.

2) Pruebas sustanciales: además de la función que tiene las pruebas formales, el rito o la forma es un requisito que hace a la existencia o validez del acto que se tiende a probar.

Según su resultado:

1) Pruebas completas o perfectas: se parte de la distinción entre el fin y el resultado de la prueba. El fin de la prueba es llevar al juez la convicción de la existencia de hechos que se quiere probar. Esto no siempre alcanza, atendiendo al resultado de la prueba se habla de prueba perfecta o completa cuando la prueba tiene entidad suficiente para acreditar por sí sola la existencia de un hecho.

2) Prueba imperfecta o incompleta: no logran el resultado mencionado anteriormente. Consideradas aisladamente, estas pruebas no logran formar la convicción en el magistrado, de ahí una derivación de esta clasificación es lo que se llama prueba compuesta.

3) Prueba compuesta: Cuando el juez llega a la convicción de la existencia de los hechos a través de una apreciación conjunta de pruebas imperfectas.

Según los sujetos que la proponen: atiende a los sujetos legitimados a proponerla

1) Prueba de oficio: la ofrece y produce el juez.

2) Prueba a petición de parte: la ofrece y produce ya sea el actor o demandado.

3) Prueba a petición de terceros: la ofrece o produce un tercero interviniente o un tercerista.

Según el momento u oportunidad en que se produce:

1) Prueba procesal: aducen y se producen durante el curso del proceso.

2) Prueba extrajudicial: tiene origen fuera del proceso como por ejemplo documentos públicos o privados en los que consten actos no procesales, aunque si la practica el juez son necesariamente judiciales.

Según el destino para las que son creadas:

1) Pruebas preconstituidas: se crean antes del proceso, pero con la intención de hacerlas valer en el juicio. Son fundamentalmente las pruebas documentales.

2) Pruebas causales: no hay intención de preconstituir la prueba, aunque después se haga valer como tal.