Palabras previas

“Actuaciones Procesales” es una propuesta para facilitar la labor del abogado civilista, se trata de un compendio de escritos organizados en actos procesales, pues es la manera como naturalmente los abogados organizamos nuestro pensamiento y nuestro trabajo. Por eso este libro se presenta como un contenido amigable y sumamente práctico.

Nos movemos en el mundo del proceso judicial y establecemos relaciones con la contraparte, con el juez y con terceros. Somos los actores de una serie de actos procesales vinculados en orden sucesivo, de tal manera, que cada uno de ellos es una consecuencia del que le precede y un antecedente del que le sigue. Esta dinámica de las actuaciones procesales es la que se proyecta en esta obra.

Puesto que hasta el momento nuestro proceso es esencialmente escrito y nuestra forma de comunicación en el proceso judicial es por este medio, los escritos usuales son indispensables en nuestra labor diaria. Es sumamente necesario tener una organización básica de ellos, pues en definitiva, un acopio de modelos de escritos embarullados en la PC o en papeles, es una información irrecuperable. Y así como el proceso responde a un orden, ese mismo orden debe proyectarse en nuestros escritos. A ello apunta este trabajo, a presentar ordenadamente la mayor cantidad de escritos usuales, todos actualizados según las normativas de forma y de fondo vigentes.

Como el resto de las obras prácticas que hemos presentado, este nuevo libro es una guía que ponemos en las manos de los abogados para colaborar en la procuración judicial de los asuntos litigiosos que tuviera que atender, respondiendo a las diferentes clases de juicios.

El libro se estructura en 27 capítulos: Juez, Partes, Expedientes, Oficios y Exhortos, Notificaciones, Nulidades, Medidas Cautelares, Medidas Preparatorias, Procesos de Conocimiento, Prueba en General, Prueba Documental, Prueba de Informes, Prueba Confesional, Prueba Testimonial, Juicio Ejecutivo, Juicio Ejecutivo: Embargo y Excepciones, Subasta, Ejecución de la Sentencia de Remate, Ejecuciones Especiales, Procesos Especiales, Procesos de restricción de la capacidad, Alimentos y litis expensas, Rendición de Cuentas, División de Cosas Comunes, Familia, Sucesiones y Modos Anormales de Extinción del Proceso.

Cada capítulo contiene los modelos indispensables. Se evitó toda sobreabundancia en aras de la claridad y ubicuidad en el tema tratado. Además, en cada capítulo se hace una concisa explicación de los modelos y trámites implicados; sin perjuicio de contener al mismo tiempo anotaciones específicas que pensamos necesario y útil hacer en algunos modelos de escritos.

Para mejor aprovechar este libro es imprescindible entender y distinguir lo que enseñara el clásico maestro Alsina y a quien seguimos en la organización sistemática de esta obra: los actos procesales se clasifican en:

a) Actos de Parte o Actos de Postulación: el principal acto de parte con relación al actor, es la interposición de la demanda, y con relación al demandado, su contestación (hemos desarrollado ampliamente este punto en la obra “Demandas y Contestaciones para todo el Código Civil y Comercial” sin perjuicio de exponer en el presente las pertinentes a los juicios más usuales). Entre estas y la sentencia media una serie de actos que unas veces son propios y otras veces son comunes, y entre los actos del tribunal, unos corresponden al juez y otros a sus auxiliares. A las partes corresponden fundamentalmente la afirmación de los hechos y la aportación de la prueba. A ese efecto, la ley determina los medios de prueba de que aquéllas pueden valerse para demostrar la verdad de sus afirmaciones, así como la actividad que les corresponde en la producción de las mismas.

b) Actos del órgano jurisdiccional o Actos de Decisión: el medio por el cual el juez ejercita la función jurisdiccional es la sentencia. Con ella, el juez resuelve definitivamente la cuestión litigiosa (sentencia definitiva), pero, mientras llega el momento de dictarla, debe pronunciarse sobre la regularidad de la relación procesal, examinando la capacidad de las partes y su propia competencia, proveer a las peticiones que aquellas formulen sobre diligencias de prueba, etc. (sentencias interlocutorias).

c) Actos de Instrucción: ellos son ejecutados mediante la actividad de las partes, del juez y de los auxiliares del tribunal. Así, cuando una de las partes formula una petición, el juez dispone que se corra traslado de ella a la parte contraria, a quien se notifica la providencia por el secretario si es en la oficina, o por el empleado notificado, si la diligencia debe practicarse en el domicilio del litigante, lo mismo ocurre cuando el juez, en los casos en que la ley le permite proceder de oficio, intima a las partes la ejecución de un acto determinado o dispone la producción de una prueba. Entre los actos de instrucción, algunos de ellos son comunes a todos los juicios y están reglamentados en la ley con carácter general.

Los tres tipos de actos comentados –de partes, de decisión y de instrucción– son comprendidos en estos modelos en los que actor, demandado y juez son los actores de la relación procesal y que se desenvuelve en el proceso y dentro del mismo en cada uno de sus trámites, conforme a las normas reguladoras de cada uno de ellos.

La función práctica que tiene este libro, comprende técnica y teoría, cuestiones propias de la ejecución del derecho en una diversidad de causas y en el sentido de la tramitación procesal, todo de acuerdo a la legislación vigente, porque en definitiva el derecho se adjudica en los tribunales y es la forma civilizada que encontró el hombre de dar a cada uno lo que en justicia le corresponde.

Es esperable que el abogado encuentre en este nuevo aporte práctico una cierta satisfacción de sus necesidades profesionales en lo que a la procuración respecta y pueda sacarle el mayor provecho.